VERANO86
La vida en el verano de los 80 no tenia escapadas de booking y Vueling. Una historia que puede ser verdadera...o no.
Bien untada de Nivea, nuestro protector solar. Me gusta el olor, pero me deja muy pegajosa durante un buen rato.
Una vez pasado San Juan existe un periodo glorioso de mes y poco, hasta agosto, en el que el mundo es mío. Mío y del resto de los chavales y chavalas del barrio, claro está.
Las mañanas són lentas y, después del Cola-cao o el Nesquik1, toca hacer tareas del cuaderno Santillana porque…las matemáticas se resienten, y mucho. A veces mi madre nos deja poner la tele, pero solo dan dibujos en la segunda cadena y en la nueva autonómica de nuestra región. A mi no me interesa mucho la tele, prefiero ir directa a la piscina Toi2 y zambullirme un rato. A veces juego con mis muñecas; otras atrapo a mi tortuga y la pongo a nadar en el agua, porque me encanta imaginar que a ella le gusta igual que yo creer que estamos en un océano limpio y tranquilo, con agua que, hasta dentro de cinco dias, no empezará a verdear.
Mi madre nos hace salir de la piscina a las 13h, porque mi padre viene a comer a las 13,30h y quiere que todos estemos en la mesa. No me importa porque lo peor viene en agosto, cuando mi padre tiene vacaciones y la casa se convierte en un lugar cerrado y oscuro por las persianas, en auténtico silencio hasta las 17h. Y obliga a dormir siesta: odio la siesta, yo quiero dibujar o estar en la piscina, pero no, no me deja. Las personas grandes van demasiado cansadas y no pueden seguir la energía de los niños.Y no nos entienden.
En nuestro barrio se puede salir tranquilamente y julio es un mes que me encanta, porque hablo y juego con muchas personas de la calle, del cole y de todo el barrio. Es curioso porque siempre pasa que te haces con una rutina habitual ( bicis, banco, pipas, pilla pilla…) y el resto del año apenas ves a esos mismos niños. El año pasado me hice amiga de uno, Marcos, que va a un colegio de esos privados de la montaña. Cada dia compartíamos chuches y paseos e incluso tuvimos que aguantar eso de que éramos novios,¡menuda tonteria si ni tenemos once años!. Pues bien, apenas he visto a Marcos tres veces desde el año pasado. Viviendo en la misma calle, increible.
En el parque nos juntamos diferentes niños y siempre acabamos separados. No es niñas con niñas ( no soporto mucho eso, porque las niñas no són como yo y siempre están fijándose en ropa o tonterias), sino fútbol contra conversas -contra juegos en el parque. A mi me gusta hablar y saludar a gente y a los bebés: a mi hermano le gusta el fútbol.
Todo julio transcurre de esa manera apacible, alargando hasta las ocho el regreso a casa. Luego me dejan quedarme sola en la terraza, incluso hasta las diez de la noche. Me quedo dibujando o leyendo algo ( ultimamente mi madre me da un trozo de sábana vieja y, sin coser ni nada, hago vestidos a mis muñecas. Y me invento su vida, que siempre es mejor que la mia porque no tienen hermanos,esas muñecas) o mirando las ventanas de las casa y las estrellas.
Yo ya sé que estoy en la ciudad y no puedo ver tantas estrellas como en el campo, pero me gusta mucho observarlas. Y la luna, cuando la veo. Siempre que miro al cielo pienso si habrá alguna niña o niño que también esté mirando a las estrellas como yo y que ojalá nos conocieramos. A mi me gustaría mucho que sucediera, porque ya tendríamos algo en común. A veces también fantaseo con que mi vida no es esa y tengo una familia diferente, solo una madre. Y sin hermanos. Muchas veces busco el libro de familia y verifico si realmente mis padres són mis padres, y sé que lo són, pero me gustaria que la mayoria de veces no lo fueran: yo solo necesito una madre que me escuche y que no pase apuros económicos.Y que me lleve a museos o a ver estrellas en la montaña.
Pero lo peor llega sobre el 30 o 31 de julio. El grupo montado empieza a desintegrarse: que si Olga y su hermana se van mañana al pueblo-diez horas de coche hasta algún lugar que desconozco-, Javi que se va con sus tias a una casa que han alquilado en un pueblo como el de Verano Azul3 y Susana, Manolo y Esther también se marchan en coche el 1 de agosto por la noche, porque són primos y el padre de Manolo ha de dormir una siesta muy larga, porque se van hacia el otro extremo del país.
Para el dia 2 quedamos mi hermano, mi vecino Jose y un niño de los bloques verdes que no me habla…y Marcos ni siquiera ha aparecido: lo único que sé es que se ha ido de campamentos, gracias a parar la oreja en una conversación entre mi madre y la vecina. A la familia de Marcos les llaman “ los estirados”, pero ni siquiera sé que es eso ( con lo que leo) y me pongo un poco triste por dentro, porque con Marcos hablabamos de las hormigas, de como nos aburríamos en el cole y de como viven los niños en Groenlandia. Son conversas que no puedo tener con Susana, con Manolo, con mi vecino Jose y menos con mi hermano, y de repente todo me parece un asco.
Agosto tiene algo bueno, porque podemos ir a la playa con la furgoneta del trabajo de mi padre. Mi madre hace tortillas, carne empanada y lleva una sandía en una nevera. Llevamos parasol, a veces sillas, flotador y mucha Nivea.
A mi me han prohibido alejarme mucho, porque me encanta ir nadando un poco lejos y volver de nuevo a la orilla: sé que piensan que,como un año cuando era pequeña casi me ahogo en natación, no sé nadar .Pero es mentira. Soy la única que sabe nadar de verdad.
Si mi prima no se ha ido, puedo ir a jugar a su casa o ella a la mia,porque vivimos al lado y solo tiene tres años menos que yo. Pero ella también acaba marchándose. Y mi vecino Jose.
Yo paso las noches mirando las estrellas y buscando una emisora en la radio portátil que me regalaron por mi cumple: mi objetivo es poder escuchar una emisora en otro idioma, porque no sé ninguno y me gustaría mucho aprender. No puedo esperar al curso que viene, cuando en el cole nos enseñarán inglés, porque falta mucho. Finalmente consigo que algo en árabe o así suene por la radio: es raro y no entiendo nada, pero me gusta. Me imagino si habrá alguna niña o niño de esos paises que también tengan una radio y estén sintonizando una emisora en castellano. Yo siempre pienso que no puedo ser la única a la que se le ocurran estas cosas y que alguien más está por ahí, mirando estrellas y buscando emisoras extranjeras.
Imagino como debe ser pasar unas vacaciones en un pueblo y he de pensar en uno que no sea el de Verano Azul o el que vi en un documental ,que estaba todo muy seco, muy viejo y muy triste. Cierro los ojos tumbada en la silla extensible y me imagino paseando por un pueblo como los libros de Enid Blyton …aunque la mayoria pasen en un internado. Pero me viene a la memoria por otro documental que vi de un pueblo inglés y me gustó, a pesar de que en casa decían que aquello debía ser muy aburrido. Había casitas muy bonitas, flores y verde, y la gente tomaba té en unas tacitas muy bonitas de porcelana. No sé a que sabe el té, pero te puedes poner limón, leche o azúcar, asi que puede estar rico.
En los libros Atlas del Mundo que han comprado a plazos mis padres, también hay muchos pueblos, de España y del mundo. Me gusta mucho leer esos libros , que són muy grandes y pesan, sobre todo cuando no puedo dormir ( que es la mayoria de veces). Ya han pillado mi truco de encerrarme en el baño con un trozo de pan y el libro hasta las tantas y me llevo muchas broncas, pero me da igual: ya casi los he leído todos y conozco un montón de pueblos y paises. Y esquivo las fotos de las serpientes, después de haber caído alguna vez. Mi sistema es pasar las dos primeras páginas de la India y una del Amazonas, pero a veces me olvido que en Brasil sale un lugar donde están unas cobra ( que casi no se ven) y me da escalofrios.
De esos libros me gusta mucho Japón y sus casitas, que parecen de mentira, Noruega,con esas casas de colores como las que salen en Pipi Calzaslargas4. Me encanta imaginarme esos paises metidos en la URSS y de nombres raros como Uzbekistan o Kazajaskan, con personas que no se parecen a los rusos que tenemos en mente. Yo ya lo sé, que la URSS es super grande y hay gente diversa, pero en casa siguen pensando que són rubios de ojos grises y todos hacen ballet y no pueden decir nada porque los envian a Siberia. También me gusta imaginarme estar en Nueva York, que es una ciudad con un montón de rascacielos y la Estatua de la Libertad: siempre pienso en los niños de Nueva York,en un piso muy alto,mirando por la ventana que no pueden abrir ( porque si no se caen) y observando las estrellas con más ventajas que yo ,porque están más arriba que mi casa: no es igual ver el cielo desde un entresuelo que desde un piso 42
Por eso- cuando miro las estrellas y la luna- pienso en todos esos niños diversos que quizás pasen el verano en su ciudad o pueblo y odien hacer la siesta obligados, o que suspendan mates y tengan que repasar y hacer deberes cada dia. Niñas y niños cuyos amigos estén en otro pueblo o visitando a sus abuelas muy lejos de allí y que se sientan solos.Niños y niñas que puedan ser igual a mi, porque - aunque la gente diga que soy rara, sobre todo mi madre- sé que no lo soy. No lo somos.
Ya llegará el final del verano, regresarán los amigos, aunque ya no podremos quedar más que un par de dias con nuestras cosas, porque empieza el colegio y hay que prepararse.La libertad es corta.
El colegio, como lo odio…pero siempre me duermo el dia 14 de septiembre pensando en que va a venir alguien nuevo y podré ser su amiga. Seguramente en dos meses ya no será solo mi amigo o amiga y pronto dejará de pasar la hora del patio conmigo para irse con nuevas personas, pero igualmente siempre pienso en que conoceré a otro niño o niña y será mi amigo exclusivo.
Después, cuando pase el otoño y caigan las hojas, el invierno, mi cumple y primavera, llegará otro verano. Yo espero que el sueldo de mecánico le dé a mi padre un poco más de dinero alguna vez y podamos ir a un pueblo. En nuestra familia no tenemos pueblo, me dijeron, pero hay un montón por ahí y lo podríamos hacer de la familia: un pueblo que, de repente, adoptamos. Un pueblo con casas bonitas y un rio o el mar ( pero el mar que sea tranquilo, porque si no, no me dejan nadar). Uno con poca gente y, si al final es de mar, con unas barquitas de pescadores que te enseñen a pescar. Pescar es una actividad tranquila y al final consigues un pez para cenar. En el pueblo seguro hay niñas y niños para jugar y pasarlo bien sin mirar el reloj; los padres tendrían también nuevos amigos y dejarian la puerta abierta de casa- de nuestra casa del pueblo -para entrar y salir sin problemas. Y mi hermano perdería la pelota y tendría que jugar a otra cosa que no fuera el fútbol ( que maravilla), mientras mi madre ya no llevaria parasol,silla y la sandia en una nevera.
Me escapo de la cama de mis padres, después de que se queden dormidos en la maldita siesta. Pienso en los libros que dicen que una niña o niño de diez años es super feliz y recordará toda su vida los momentos vividos.
Me pongo un poco triste y me tumbo en el sofá: si he de recordar toda mi vida el verano de 1986, tengo que inventarme una experiencia distinta. Porque esto no es verano,no es feliz y no es nada.
Y encima hoy está nublado.
Esto es la verdadera guerra española de los 80 o 90: el Cola cao, de sabor intenso, deja grumos en la leche, pero el Nesquik es más suave y se disuelve más rápido. Yo prefiero el Cola cao, para que los grumos de chocolate exploten y diluyan en mi boca. A veces,hasta puedes atragantarte un poco.
Tener terraza es media vida, como dice mi padre. Somos poseedores de una piscina de la marca Toi donde cabe medio barrio. Bueno, es mentira, pero si que todo los niños del barrio quieren venir a casa.
La gran serie española de los 80, que transcurre en Nerja, todo un acontecimiento.A veces pasan cosas que no entiendo.
Te pueden prohibir ver a Pipi, pero jamás te la van a sacar de tu cabeza




¡Qué recuerdos aquellos de ir al pequeño pueblo de mi madre, en Granada! Calles empinadas, al anochecer las sillas en la calle, todos a la fresca, y mi abuelo nos daba 20 duros para comprar unos pequeños helados de leche que hacía una vecina que tenía una lechería. ¡Qué delicia comerse esos helados en los escalones de la plaza mayor, mientras nos chorreaban por las piernas! Nos sentíamos mayores a las 23:00 de la noche en la calle; esa libertad no tenía precio.
Tal cual, Van.
Leerte ha sido como leer el diario de un verano de los ochenta.
Se me han escapado nostalgias que tenía hibernando.
Un abrazo 🫂🫂😃