¡Qué recuerdos aquellos de ir al pequeño pueblo de mi madre, en Granada! Calles empinadas, al anochecer las sillas en la calle, todos a la fresca, y mi abuelo nos daba 20 duros para comprar unos pequeños helados de leche que hacía una vecina que tenía una lechería. ¡Qué delicia comerse esos helados en los escalones de la plaza mayor, mientras nos chorreaban por las piernas! Nos sentíamos mayores a las 23:00 de la noche en la calle; esa libertad no tenía precio.
Mientras lo leía, hice un viaje en el tiempo por mi propia infancia y mis veranos…y fue bonito y emocionante. Terminé de leer con una sonrisa y muchos recuerdos felices que he ido guardando con cariño y que siempre llevaré conmigo.
¡Qué recuerdos aquellos de ir al pequeño pueblo de mi madre, en Granada! Calles empinadas, al anochecer las sillas en la calle, todos a la fresca, y mi abuelo nos daba 20 duros para comprar unos pequeños helados de leche que hacía una vecina que tenía una lechería. ¡Qué delicia comerse esos helados en los escalones de la plaza mayor, mientras nos chorreaban por las piernas! Nos sentíamos mayores a las 23:00 de la noche en la calle; esa libertad no tenía precio.
que guay❤️❤️❤️
Tal cual, Van.
Leerte ha sido como leer el diario de un verano de los ochenta.
Se me han escapado nostalgias que tenía hibernando.
Un abrazo 🫂🫂😃
ooooh, nostalgias bonitas❤️
Qué veranos aquellos! Maravilloso artículo!
Gracias 🤗🤗. Me gusta que esta niña pueda ser cualquiera, muchas gracias por leer
Mientras lo leía, hice un viaje en el tiempo por mi propia infancia y mis veranos…y fue bonito y emocionante. Terminé de leer con una sonrisa y muchos recuerdos felices que he ido guardando con cariño y que siempre llevaré conmigo.
Maravilloso Van 💛💛
Oooh, que bien. Pensaba que la niña era un poco melancólica, pero al final es una mina que resume a muchas ❤️❤️ Gracias